"CON DESPLANTE Y SIMPATÍA, BÁRBARA PALACIOS PROYECTA LA MEJOR IMAGEN DE LO QUE ES UN CONCURSO DE BELLEZA"
No es la primera ni tampoco será la última que nos visita. Pero sí nos acordaremos de Bárbara Palacios, Miss Universo 1986, que al igual que Maritza Sayalero, marcó con su personalidad su estadía en nuestro país. Más que la belleza física, fue la absoluta seguridad de cada movimiento, de cada gesto, de cada palabra, lo que nos impresión de ella. La rapidez de sus respuestas, su espontaneidad e interés, su gracia latina y su amplia sonrisa nos indican claramente el por qué, una vez más, Venezuela ganó el codiciado título de belleza...
Más se ha dicho en contra que a favor de las Misses Venezuela, que con tanta insistencia obtienen la corona de la mujer más bella del mundo: Que son acartonadas, huecas y artificiales, que se han aprendido las respuesta de memoria, que actúan mecánicamente..
Conocer a Bárbara Palacios, la tercera venezolana que gana el Concurso Miss Universo, contradice todo lo anterior. Mucho más que una belleza, es una mujer muy segura de sí misma, dueña de una gran personalidad, simpatía inteligencia y ágil. Sus respuesta son instantáneas y, aunque generalmente largas, bastante precisas. Quizás son aprendidas las relacionadas con el título, con el ser embajadora de la juventud o con las razones del éxito de la mujer venezolana. Pero en todo caso, las contesta con tanta naturalidad que cuesta creer que alguien le dio una clase de diplomacia.
Dos factores la ayudan para cumplir su rol. En primer lugar, como dice ella: "Yo nací en un estudio de televisión:. Sus padres son populares figuras de teatro y telemetrías venezolanas. Aprendió de chica a no tenerle miedo a las cámaras ni al público. Además, está su carrera: tres años estudiando publicidad y luego uno como ejecutiva de cuentas de una importante firma publicitaria. Esta vida la preparó para ser su propia y mejor promotora, y para asumir con inteligencia y real fascinación su papel de reina. Lo toma como un trabajo, pero también como una inversión: "Ser Miss Universo es hacer un Master en Publicidad". Y a continuación asegura que en una año volverá a su oficina, a su novio que trabaja en turismo y -porque la historia parece querer seguir repitiéndose- a aplaudir a una próxima venezolana, cuando por cuarta vez repita lo que ya no constituye sorpresa para nadie.
"A VECES CON GIRAS LARGAS Y TANTO COMPROMISO, TERMINO AGOTADA..., CANSADA HASTA DE OIRME HABLAR, PERO ME GUSTA, YA QUE SIGNIFICA QUE HE TRABAJADO"
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