EL DIARIO DE UNA CHAPERONA:
Viajando con una Miss Universo
En 1975, después de haber trabajado doce años como acompañante de las Miss Universo, y conocer de cerca la compleja intimidad del certamen, Ana María Cumba, una brasilera radicada en USA, decidió publicar sus memorias en un libro titulado "The World Of Miss Universe".
La publicación es reflejo de la competencia en esos años y muestra que detrás de ese mundo de oropel, hay otras facetas ásperas, como la personalidad y caprichos de algunas ganadoras.
Chilean Charm resume este relat
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CÓMO COMENZÓ TODO
"...¿Cómo conseguiste este trabajo?, era lo que me preguntaba la gente en todas partes y yo sólo podía decir que como una ama de casa y enfermera en una sala de operación nunca había propuesto el papel de dama de compañía en Miss Universo. Sin embargo, una noche a principios de mayo de 1963, y después de dejar el hospital mucho más tarde de lo habitual y me detuve para llenar el auto con bencina, un coche deportivo conducido por una mujer hermosa se estacionó a mi lado. Ahora, toda mi vida he sido una fanática de los autos deportivos y por eso no pode dejar de admirar a ese Jaguar convertible. Pronto yo y la conductora nos vimos envueltas en una prolongada conversación, descubriendo que ambas parecíamos tener exactamente el mismo entusiasmo por las personas, los viajes, los lugares y coches deportivos.
Una semana después, la misma mujer, la señora Shirley Knox, me llamó por teléfono para invitarme a tomar el té en Miami Beach. Naturalmente, acepté.
A mitad del té Shirley dijo: -Ana María, quiero hablar contigo acerca de nuestro proyecto. No tiene nada que ver con el mundo de la medicina, pero es una buena causa en la que nos gustaría pedirles que te unas con nosotros. Estamos reclutando chaperonas para el concurso de Miss Universo en julio. Eres el tipo de persona que estamos buscando, sobre todo porque los idiomas que hablas serán de gran utilidad-.

MI PRIMER CONCURSO
El 9 de julio de 1963, entré en el Salón de Convenciones de Miami Beach a reportarme como anfitriona de las concursantes de Miss Universo. El vestíbulo parecía un bazar internacional. La gente de todos los colores, tamaños y formas, en su mayoría familiares y amigos de los delegados de belleza, así como miembros de la prensa que acompañaban a las representantes de sus países a la competencia, se arremolinaban alrededor. Algunos iban vestidos con sus trajes típicos, revoloteando como abejas de flor en flor, con zumbidos en muchos idiomas y diferentes dialectos.
Más tarde, volví al recinto para seguir observando la competencia. En medio de la profusión de invitados, delegadas de belleza, y el personal del hotel, estaba Christine Welker, una chaperona de Fort Lauderdale, muy amable .
"Oh, Ana María, ¡qué bueno verte! -exclamó . Tengo un problema que estoy segura me puedes ayudar. He perdido Miss Jamaica, y Miss Idaho todavía no ha aparecido. ¿La has visto? Ella es una rubia de de 1,68m".
A la una de la mañana, me encontré mirando a través del ventanal del Aeropuerto de Miami a una rubia alta con un traje verde ajustado y un sombrero beige. 
Al salir, seguida por un portero con un carro lleno de maletas, me acerqué y le pregunté si era Gabriela Pinto, Miss Uruguay.
"Sí- contestó con frialdad- pero mi nombre es Graciela, no Gabriela, y mi Inglés no es bueno.
"Me voy a derretir si va a ser tan caluroso todo el tiempo", añadió en español, respirando profundo y sacándose la chaqueta y el sombrero.


MEDIDAS Y CAOS
Después del registro oficial, cada chica tuvo que ser medida para su traje de baño, y el concurso parecía girar en torno a la competencia de traje de baño. Joanne Warner, de Catalina, fue la encargada de la medición. El relleno era prohibido en aquellos tiempos, y para algunas, la huincha de medir resultaba ser un detector de mentiras. Por esa razón, cada medida tuvo que ser verificada. Por supuesto, Graciela fue la primero en poner un alboroto acerca de todo esto. Resultó ser muy modesta y se negó a ser medida desnuda. El griterío y caos en la sala de medición, producto del carácter fuerte de las dos mujeres, me convirtió en el doble papel de mediadora interprete. Cuando la pequeña escena finalmente cesó, Graciela aceptó medirse ella misma.
El "toque de queda" oficial era a las once de la noche, pero nunca llegábamos a la cama antes de una de la mañana. Sin embargo, las chicas tenían que estar en los ensayos a las 9:00am en punto. El productor ejecutivo del certamen, el Sr. Arthur Knorr, estableció un código: "EAT" -Esté A Tiempo- y era el deber de una chaperona el tener a sus encargadas a tiempo en todas partes.
Esta fue la parte más difícil de mi tarea. Para levantarse temprano era bastante difícil, pero apurar a las chicas y hacer frente a las disputas de compartir un baño pequeño, era con frecuencia una tarea hercúlea. Tratamos de establecer un calendario de quién iba a usar el baño primero. Las chicas que estaban primero era porque necesitaban más tiem para llevar a cabo los rituales de maquillaje y peinados.
Una de las chaperonas se quejó de que su encargada se demoraba precisamente una hora en colocarse las pestañas postizas y que era una agonía esperar ese tiempo y después correr en el último minuto. Las chaperonas, colapsaban bajo la presión, pero, de alguna manera, siempre me las arreglé.
Cuando por fin llegué detrás del escenario, todavía estaba nerviosa y la ceremonia estaba a punto de comenzar. Dos de las chaperonas me dijeron que Miss Uruguay se había desmayado de agotamiento por el calor, pero no sabían dónde estaba. Una vez más me asusté y empecé a buscar frenéticamente hasta que la encontré en un rincón: estaba sentada con Miss Idaho que le ponía compresas de hielo en la frente.

LA IRA DE UNA MADRE
El 1 de agosto de 1963, me embarqué en un vuelo a Virginia, en la primera etapa de mi carrera de "Alicia en el País de las Maravillas". Miss Universo y su madre venían de Nueva York y nuestro encuentro fue en el aeropuerto de Charleston.
Al entrar al avión y me acerqué alas dos mujeres quienes me dieron el más sorprendente de los recibimientos. (¡Por suerte nadie más allí hablaba portugués!). Ya había conocido "Mamá" durante el concurso y me parecía agradable y estable. ¿Cuál era la causa de su ira si el acontecimiento en teoría era uno feliz?. No me lo podía imaginar.
"Mamá, por favor, cálmese. Hay mucha gente que las está esperando para conocer a Miss Universo", imploré.
"Miss Universo, eso es todo lo que están pensando, esto es terrible", explotó la mamá. No hay ninguna consideración para un ser humano. De haber sabido, no habría permitido que mi hija participara en el concurso. No hemos parado desde que ganó, pero ahora me voy a poner firme y nadie me va a tirar de un lado a otro!".
Fue mi primera experiencia con la prensa, pero todos fueron encantadores. Ieda se manejó con una gracia que hizo mi tarea más fácil. Su mamá también se omportó..."

 
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