CECILIA EYZAGUIRRE:
Una entrevista para recordar: El día que Cecilia conoció a Cecilia
La entonces periodista de Paula, Cecilia Eyzaguirre, cuenta como el año 1988 viajó como chaperona de Miss Chile al concurso Miss Universo y allá en Taipei pudo conocer un poco más a Cecilia Bolocco.

Arriba, Cecilia Bolocco posa con parte del vestuario que llevó al Miss Universo, y abajo, una foto oficial tomada en Los Angeles
"La primera vez que la vi fue el año 86, cuando yo formaba parte del staff periodístico de Paula. En esa ocasión, la revista había ofrecido una comida. Yo estaba con Gerardo Errázuriz, encargado de buscar misses para el Miss Chile, que entonces organizaba Paula. Gerardo me la presentó y de paso me dijo que él le había pedido cientos de veces que se presentara al concurso, pero Cecilia nunca había aceptado porque no se encontraba preparada. Por fin ese año no iba a rechazar su propuesta. Estaba con un sombrero que la hacía ver elegantísima.
Después la vi algunas veces por los pasillos de la la revista. En ese mismo edificio funcionaban las oficinas del Miss Chile y estaban los espacios donde las candidatas se preparaba para el concurso, así que no era raro verla circular de un lado a otro. Luego vino la elección de Miss Chile y, como era de esperar, Cecilia ganó. Vinieron entonces las sesiones de fotos para la revista y un tiempo después partió a Singapur al Miss Universo.
Todos confiábamos en que por su belleza y talento estaría entre las finalistas. Tanto así, que esa noche de 1987 el equipo de Paula se reunió en un local especialmente equipado con pantalla gigante, para ver juntos la realización del Concurso por televisión. Difícil olvidar la euforia, la alegría y el entusiasmo que se produjo cuando Cecilia resultó ganadora.
Ya consagrada Miss Universo, el recibimiento en Chile fue espectacular, visitó muchas veces las oficinas de Paula donde nos sacamos varias fotos, y entre todos los festejos, asistió a una comida organizada por la revista en el Club Hípico de Santiago, donde se le vio glamorosa como siempre.

Rumbo a Taiwán
Sin embargo, donde mayor contacto tuve con ella fue en 1988, en Taipei, Taiwán, cuando viajé a ese país como chaperona de Verónica Romero, la nueva Miss Chile para Miss Universo.
Cecilia estaba terminando su reinado de Miss Universo y era quién tendría que entregar la corona a la futura ganadora. Siempre la vi de punta en blanco, elegante y muy profesional. Trabajadora como pocas, asistía a todos los ensayos del show final donde haría un destacado papel como bailarina.
A veces los ensayos se realizaban en plena noche, por las calles de Taipei con todo el bullicio y el tráfico de una ciudad pujante.
Eran agotadores, pero ella nunca se mostró cansada ni de malhumor, sino por el contrario:
muy colaboradora y llena de energía, eso que al día siguiente debía levantarse temprano porque nunca faltaban otras mil cosas.
Sólo a ratos tenía tiempo para descansar. Junto con todas las misses del concurso, alojábamos en el mismo hotel en Taipei: en el "Asia World", un hotel de lujo asiático, con dragones dorados, lámparas chinescas y baños de mármol negro. En ocasiones, como yo -aparte de la Miss Chile- era la única chilena ubicable en todo Taipei, Cecilia me llamaba por teléfono a mi pieza y me pedía que la fuera a acompañar. Ahí, relajada, sin pintura ni protocolo, podíamos conversar en castellano y en confianza e incluso a veces se daba el gusto de fumarse un cigarrito de los míos, ya que, como Miss Universo, no podía hacerlo en público. Me hablaba de su familia, de sus proyectos, de su "pololo", el norteamericano Michael Young, y hasta me pedía consejos porque, siendo Cecilia de la edad de una de mis hijas, me veía como alguien de mayor experiencia. Entonces ella tendría unos 23 años y me impactó su madurez para pensar, la claridad de sus ideas, lo profesional para proyectar sus pasos, lo mismo que su interés por una vida espiritual y la bondad de su corazón.
En Taipei también me tocó organizar la entrevista que le hizo César Antonio Santis y pude conocer a Michael Young, que fue a acompañarla en los últimos días.
Ya de vuelta en Chile, un día fui a su casa en Vitacura: una casa linda con muebles finos, gobelinos y un hermoso jardín. No recuerdo bien cuál fue el motivo de mi visita, pero ahí estuve conversando con ella y su mamá. Tomamos té y cuando tocó el momento de despedirme, Cecilia se ofreció para llevarme en su auto hasta las oficinas de revista Paula, pues iba para ese lado. Nunca olvidaré el episodio. Subimos al auto que había ganado como premio: blanco espectacular, sin capota y Cecilia empezó a conducir a toda velocidad. Lo único que yo quería en ese momento es que algún conocido me viera con la cabellera al viento, en auto descapotable y con la Miss Universo al lado. Pero nadie me vio. Me he vuelto a topar con ella algunas veces: en un avión de vuelta de un viaje a Europa y en otras pocas ocasiones, pero nunca he dejado de seguirla en su trayectoria. Han más de 20 años desde Taipei y no creo que ella me recuerde, pero para mí Cecilia siempre será la misma reina que, para calmar su soledad en tierras extrañas, compartimos escondidas un "puchito" en los ratos libres de su vertiginosa existencia."
MEMORIA FOTOGRÁFICA
Cecilia es entrevistada durante el Miss Universo 1988
En su visita a Chile, Cecilia Bolocc junto a o Cecilia Eyzaguirre en la revista Paula
Cecilia y Verónica al Miss Universo
Cecilia Bolocco en la edición final del concurso Miss Universo 1988
Cecilia corona a su sucesora, Miss Tailandia, Pornthip Nakhirunkanok
® Por Ricardo Güiraldes. Archivos Chilean Charm; Revista Paula
 
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