La historia de los trajes tipicos en el concurso Miss Universo
Cuando la chilena comenzó a participar en el concurso Miss Universo, no sólo necesitó representar la belleza de los años cincuenta, sino que también divulgar lo poco que se conocía entonces de nuestra lejana tierra.


LOS CINCUENTA
Cuando llegó el momento de confeccionar el traje típico de Miss Chile para el Miss Universo, se tomó como ejemplo los conjuntos folclóricos. Como resultado, surgieron diseños inspirados en el traje del huaso y otros más sencillos, como los de la tímidas “Carmelas” del campo.
La primera Miss Chile, Esther Saavedra, bajó del avión que la llevó hasta Long Beach en 1952, con zapatos blanco y el tradicional traje de "china" del campo. Un sencillo modelo azul y blanco, con un delantal corto de organza, un pañuelito al cuello y un sombrero de paja, desde donde se asomaba una trenza postiza. En 1954, Gloria Legisos, vistió el traje clásico del huaso de la zona central. El diseño consistía en una manta al hombro, camisa a cuadros de colores llamativos, la chaqueta blanca corta, una falda de gran ruedo y el sombrero de fieltro negro.
Un par de años más tarde, en 1956, Concepción "Conchita" Obach, llevó hasta Long Beach un impecable atuendo inspirado en el huaso del "Rodeo Chileno". Resaltando la manta corta tejida en hilo, la chaqueta decorada con gran cantidad de botones y la llamativa faja a la cintura. Para 1958, al traje típico se le fue agregando toques de la coquetería de la mujer del campo. Es así como Raquel Molina, tuvo la oportunidad de lucir en una vaporosa falda de raso sobre enaguas almidonadas pero sin dejar de lado ni la manta ni el sombrero.


LOS SESENTA
Así terminaban los años cincuenta y el concurso Miss Universo se hacía más famoso. La primera chilena de la nueva década fue Marinka Polhammer, desfiló en 1960 en Miami Beach con una guitarra en mano. Siguiendo con la idea de mezclar el atuendo masculino con el femenino, su traje consistió en falda, chaqueta, manta, faja y sombrero. Para hacerle honor a la verdad, sombreros, ya que llevó dos: uno blanco y uno negro.
Ya en 1961, la presencia de la mujer del campo fue tomando protagonismo. Gloria Silva llevó el traje de "china", con vuelos y enaguas que se alcanzaban a ver en el ruedo de la falda. También un delantal de organiza con bordados de copihues. Pero, conservó la manta y el sombrero de huaso. pero agregó un collar de monedas de plata, al estilo Mapuche...
Patricia Herrera, en 1964, fue una huasa de avanzada. Siempre con la manta se dio el lujo de llevar un par de espuelas de plata sobre unos botines cortos. Para dar el toque femenino, se adelantó a la moda de la minifalda y destacó sus piernas bajo una breve pollera negra.
En 1966 y después de dos años sin representante en el Miss Universo, Stella Dunnage, viajó aperada de un traje de "china" estampado, con falda de vuelos, sobre enaguas "can can" y con manta y unos botines negros. El mismo traje que también usó nuestra candidata a Miss Mundo 1966.
La antofagastina Ingrid Vila, Miss Chile 1967, estrenó una convinación simple, de falda angosta negra, faja de hilo en la cintura y la tradicional manta tejida.
Cuando parecía que la mezcla de huaso y "china" era lo único a que inspiraba a los diseñadores nacionales, Danae Sala irrumpió en 1968, con un traje de Isla de Pascua. Este consistía principalmente en un "top" de seda dorado y una falda de plumas en el tono. Complementaban la tenida unos collares de conchitas marinas y flores en el cabello. No llevó calzado, lo que en una competencia de belleza no era de gran ayuda para la candidata...
Por primera vez en la historia del concurso nacional, el año 1969 el traje fue diseñado por un profesional de prestigio. Marco Correa confeccionó para Mónica Larson uno de los más acertados atuendos que se haya lucido un Miss Chile. Inspirado en el "Ropón" de la amazona elegante del tiempo de la Colonia: falda larga negra tejida; blusa de encaje de bolillo y chaqueta blanca bordada en los mismos colores de la faja de la cintura; botas negras y un sombrero de ala corta.

LOS SETENTA
1970, el año de la "Capelina" fue el toque moderno del traje realizado para Soledad Errázuriz. Otro acierto de Marco Correa, quien decidió vestirla de blanco, con bordados geométricos en la chaqueta.
En 1972 Consuelo Fernández viajó hasta Puerto Rico con una estilización del traje de Amazona. La novedad era la parte superior, con una chaquetilla tejida que dejaba al descubierto gran parte la cintura. Como también era todo blanco, la nota de color la daba el sombrero rojo y la faja tricolor.
Y nuevamente la Miss Chile se vistió de Pascuense. En 1973, Wendy Roberson lució un traje blanco de plumas, con tocado, también de plumas, coronando su larga cabellera. Según comentó a su regreso, la falda le quedaba grande...

Con la improvisada elección de una Miss Chile en 1974, Rebeca González usó un sencillo traje de aires polinésicos, consistente en un peto, una falda amplia, estampada en colores verdes y amarillos, flores y plumas en la cabeza y el cuello.
Y mientras en el Miss Universo los países comenzaban a enviar a sus candidatas con llamativos trajes regionales, en 1975 Raquel Argandoña nos representó con un sencillo atuendo de amazona, de falda burdeo con chaqueta y sombrero negro y botas cortas.

Al año siguiente nuevamente revista Paula tomó las riendas del Miss Chile y encargó una vez más a Marco Correa la realización del traje típico. Es así como en 1976 Verónica Sommers fue vestida con un ropón negro, cuyo punto focal era los colores verdes, fuccias y lilas. Lo original de la tenida era que se había incorporado al diseño de la chaqueta, las franjas de la manta del huaso.
La inspiración Mapuche fue la carta de presentación de Miss Chile 1977 Priscilla Brenner. Una túnica "tubo" tejida a telar en los colores rojo, morado y granate, se apreciaba bajo un manto largo rojo encendido. Los adornos metálicos complementaban la tenida.
Como homenaje a Isla de Pascua, donde Marianne Muller, Miss Chile 1978, un traje pascuense, con falda de las plumas blancas de ganso. El corset y el tocado adornados con conchitas. La nota original era una red de pescador, salpicada de peces de cobre, usada como manto.
En 1979, Cecilia Serrano se vio muy arropada bajo el sol australiano, con su tenida gris con sombrero y botas negras, dónde el único foco de color era la manta de huaso.

LOS OCHENTA
Para 1980, Gabriela Campusano fue una "huasa elegante" de tenida blanca y manta tricolor al hombro. Tal vez, de todos los últimos trajes típicos, este era el más fiel representante de la versión femenina del huaso de la zona Central. El diseño fue de Flora Roca.
En 1981 Sergio Soto, diseñador del Ballet Folklórico Nacional, fue el encargado de realizar un traje de Araucana para Soledad Hurtado. Prestando atención a los detalles y elementos étnicos, junto con auténticas joyas, era una elegante representación Mapuche.
No muchos entendieron en 1982 el traje típico de Yenny Purto. Según se explicó, el atuendo realizado por Luciano Brancoli, en capas laminadas de cobre, era una homenaje a la mujer Mapuche y al metal de exportación chileno. Aunque originalmente llevaba un "respaldo" también confeccionado en metal, en la noche final Jenny optó porno usarlo ya que le impedía la facilidad de movimientos.
Y en 1983 nuevamente Sergio Soto fue el encargado de realizar este novedoso traje inspirado en La Tirana. Cubierta de pieza cabeza, más capa y botas, Josefa Isensse tuvo que soportar con una sonrisa el calor y la humedad de San Luis, Missouri.
Para 1984 se recurrió nuevamente al Ropón de huasa "elegante". Carol Bähnke lució muy sobria en este diseño negro de falda larga, cuya innovación fue el uso de un Chamanto tejido en hilo.
En 1985, Claudia Van Sint Jan, tuvo dos modelos inspirados en el huaso. Uno todo negro y el otro, que utilizó para el concurso, que incluía sombrero, manta, pantalones y botas corraleras.
En 1986 Chile obtuvo un premio en la competencia de trajes típicos. El trofeo recayó en ese elegante traje realizado por Marco Correa y lucido por Mariana Villasante, de faldón de brocato negro y chaquetilla de terciopelo bordada en hilos dorados. Un diseño que evocaba la moda de la colonia chilena.
Siguiendo con la vestimenta Mapuche y otra creación de Marco Correa, Cecilia Bolocco, nuestra Miss Universo 1987, logró mezclar lo tradicional con lo sexy, en una ajustada túnica negra, cubierta de joyas de plata.
Tanto el gran broche del hombro, como el pañuelo llevado a modo de turbante, fue una innovación a lo tradicional.
Verónica Romero, nuestra Miss Chile 1988 lució radiante en su traje inspirado en la cultura indígenas del norte de Chile. Mezclando telas y texturas, el diseño dejaba a la vista sus piernas y al hombro colgaba una manta de colores muy llamativos.
En 1989, Chile volvió a ser representado por el traje de la Tirana. Pero, a diferencia de otras oportunidades, Macarena Mina dejó de lado los "bombachos" y vistió una diminuta túnica, que dejó a la vista sus lindas piernas.
LOS NOVENTA
Siguiendo con los aires nortinos, Uranía Haltenhoff, Miss Chile 1990, fue portadora de un sencillo traje blanco, con franjas en tres colores. La novedad era la falda cortada en flecos anchos. Aunque el diseño original llevaba unos zapatos indígenas planos, Uranía decidió calzar sus tacos altos negros para "no desaparecer en el escenario".
Para 1991, el traje inspirado en la cultura Mapuche sufre fuertes modificaciones. En esta oportunidad Cecilia Alfaro se viste con un simple traje blanco ajustado, de adornos plateados que le llegaba más abajo de las rodillas de su 1.83 de estatura. Un manto colgaba de un hombro y terminaba cogido en el puño de su brazo izquierdo. Una larga trenza postiza complementaba el "look" étnico.
Miguel Ángel Guzmán fue el encargado de diseñar en 1992 el traje "strapless" de Araucana lucido por Marcela Vacarezza. En el vestido largo y negro, de gran abertura al centro, resaltaban el colorido de las plumas y la riqueza de las joyas, confeccionadas por Mario Infante. Del brazalete metálico, nacían velos en los colores del tocado de plumas. El atuendo se completaba con un par de zapatos rojos.
En 1993 Savka Pollak se convirtió en una pascuense muy sexy, con este ceñido diseño de Miguel Ángel Guzmán. El traje lila, con "tajo" en un costado y cerrado hasta el cuello, estaba adornado con símbolos isleños. profusión de adornos en el tono del vestido. Y así llegó otro concurso y sobre la cabeza destacaba un original motivo de madera tallada y una otro traje de Mapuche...
Constanza Barbieri llevó en 1994 hasta Filipinas este modelo negro cuyo llamativo Chamal dejaba ver la totalidad de sus piernas enlazadas con tiras de colores. Con un novedoso tocado de plata más las joyas y adornos, era una versión femenina del guerrero de esa cultura.
Aunque en 1995 Paola Falcone dijo estar encantada con su traje típico inspirado en La Quintrala, también comentó que le hubiera gustado algo menos tapado. Con látigo en mano viajó hasta Namibia, dónde se celebró el Miss Universo 1995, representando a esta hacendada chilena, famosa por su crueldad y el maltrato de sus esclavos.
En 1996, L´Huillier se destacó su delicadeza con este atuendo Pascuense realizado por Ricardo Oyarzún, que por ser tan bonito ya había sido usado en el Miss Mundo del 1994. Era un traje de plumas al que, por primera vez y a diferencia de las coronas de flores y pluma diseñadas en otras oportunidades, se le incorporó el tradicional tocado usado en ceremonias y fiestas de la Isla.
Cuando en 1997 Claudia Del Pin tuvo que correr a Miami a reemplazar a la destituida Miss Chile, Hetu'u Rapu que no tenía la edad suficiente para competir, echó a su maleta el traje típico que había modelado durante la competencia nacional. El coqueto diseño Inspirado en La Tirana dejaba al descubierto la totalidad de sus piernas y Claudia supo sacarle bastante partido durante la presentación inaugural del certamen.
Millaray Palma fue la encargada de confeccionar el traje de inspiración Mapuche, que en 1998 llevó al Miss Universo en Honolulu Claudia Arnello. El modelo negro, de bastante género y poco escote, llevaba una capa dorada que hacía juego con los adornos de la cabeza y del traje. El resultado: una muy recatada Araucana en Hawaii.
Pero al año siguiente, en 1999, el traje típico dejó de lado los géneros y tapados y dejó al descubierto el estupendo cuerpo de Andrea Muñoz. Se dijo que el modelo de cobre y conchuelas marinas era una representación del traje Pascuense; sin embargo, lo importante del diseño era que lograba cumplir con el objetivo principal: destacar los atributos de Miss Chile.

EL NUEVO SIGLO
Aunque con la llegada del año 2000 Millaray Palma convirtió a Francesca Sovino en una estilizada Araucana de ceñido traje azul cobalto y adornos originales de plata, el modelo se quedó dando vueltas en el cielo y la maleta con el equipaje no llegó nunca al concurso Miss Universo realizado en Chipre. Hubo que improvisar y Millaray optó por enviarle un traje de velos con un canasto de uvas artificiales llevado en la cabeza, como homenaje a la fiesta de la vendimia chilena. El modelo no alcanzó a llegar para la secuencia pre-grabada de los trajes típicos, pero afortunadamente sí aterrizó a tiempo para la presentación de la semifinal de la competencia.
En el 2001 Ricardo Oyarzún se inspiró en la nieve y los hielos de nuestra cordillera y diseñó este original atuendo. Los adornos de espejuelos, y telas brillantes en tonos celestes, daban la sensación de cristales y estalactitas. La experiencia de bailarina de Carolina Gámez hizo que en el desfile de trajes típicos el conjunto pareciera deslizarse por el escenario, como una tormenta de nieve en la montaña. El traje también tuvo aceptación de los jueces que lo incluyó dentro de los 10 mejores de la competencia.
Por primera vez en la historia del Miss Chile, en 2003 nuestra representante vistió un atuendo inspirado en los Ona-selknam. El traje en tonos blancos y café, estaba realizado sobre una malla ajustada que cubría sólo una pierna. La otra estaba pintada directamente. Sobre la espalda llevaba un espectacular "respaldo" con terminaciones de piel y sobre la cabeza un gran adorno de plumas que crecían de un tocado cubierto en piedras y cuencas. Un original modelo, especialmente confeccionado para Nicole Rencoret, imposible de pasar inadvertido en el escenario.
Por todo lo espectacular del traje anterior, en 2004 Gabriela Barros encarnó a la modesta "Carmela". El vestido estampado, que dejaba ver las enaguas y creación de Jaime Troncoso, estaba complementado con un canasto de flores de "Pergolera" y una larga trenza postiza. Cuando a la autora del personaje La Carmela se le preguntó si le gustaba el hecho que ella fuera ahora representada en el Miss Universo, dijo: "No dejo de sentirme halagada, aunque la verdad es que la Carmela era una huasa que andaba mal vestida y el traje le quedaba chico". En 2005 nuevamente Ricardo Orazún tomó las tijeras y fue el encargado de realizar el traje típico lucido por la bella Renata Ruiz. Para muchos la creación tenía bastante parecido con el creado para Savka Pollak en 1993. Sin embargo el diseño tenía mayor espectacularidad, no sólo por el "respaldo" de plumas amarillas y moradas y capa dorada, sino por el gran rebaje a la altura de las piernas.
Belén Montilla, nuestra versión 2006 al Miss Universo volvió a representar a Chile en las pasarelas de esta competencia como una tradicional Mapuche. El traje, una columna de terciopelo rojo y capa de gasa morada plisada, se complementó con valiosas joyas de plata, auténticas de esa cultura del Sur de Chile.

LOS AÑOS DIEZ
Después de cuatro años de ausencia, en el 2011 nuestra país volvió con una candidata de lujo. La modelo y actriz Vanessa Ceruti lució un original modelo de minero, realizado por los diseñadores Hernán Vecchi y Eduardo Cerda. El atuendo confeccionado con incrustaciones de metal, bordados, cobre y pedrerías, cuya falda aglobada imitaba la forma de montañas, fue un reconocimiento a la hazaña de los 33 mineros rescatados del fondo de la tierra chilena.
En el 2012, el diseñador nacional Eduardo Cerda creó para Ana Luisa König un traje que rompió con los esquemas anteriormente presentados en concursos de belleza. El resultado fue un original uniforme que evocó a los Héroes de la Patria, realizado en brocado azul, lentejuelas y botas pintadas a mano, ilustradas con motivos rococó de la época. Complementó la tenida una banda de terciopelo, desde donde nacía una boa de plumas con los colores de la bandera. Todo esto es acompañado de un espada.
Otra inspiración masculina del diseñador Eduardo Cerda para el atuendo que llevó María Jesús Matthei en el 2013.
En esta ocasión se tomó como idea al "Chinchinero", el músico callejero que porta un bombo y platillos en su espalda. El diseño, además de estos elementos, estaba confeccionado en una malla de látex elástica negra, completamente pintada a mano con motivos "rococó vintage" de una enredadera de copihues, en colores verdes, rojo y dorados. Complementaba la tenida un sombrero y adornos de plumas de gallo y avestruz.
Marco Antonio Farías fue quien se encargó de realizar el traje típico de Hellen Toncio, Miss Universo Chile 2014.
Con este diseño se volvió a lo tradicional y se vistió a nuestra representante con el atuendo de huaso: pantalón, manta sombrero, complementado la tenida con todos los aperos del hombre del campo chileno.
Aunque para le edición del 2015 el traje típico lucido por María Belén Jerez ya había sido usado en otra competencia internacional, unas breves modificaciones bastaron para que la fantasía inspirada en los nevados de la región del Maule, se convirtiera en un hermosa realización del creador Alex Ler. El diseño incluía un gran tocado y banicos de plumas blancas, que enmarcaban un diminuto bikine de piedras y abalorios celestes.
Catalina Cáceres presentó para el concurso del año 2016, una llamativa creación de Bernardo Santander, donde predominaron los brillos azules y dorados, dispuestos sobre un "body nude", inspirada en la leyenda de Trentrén-Vilu y Caicai-Vilu
 
LA MÚSICA COMO FUENTE DE INSPIRACIÓN
Muchos de los trajes típicos chilenos fueron inspirados por vestimentas de grupos folclóricos. En la foto, distintas versiones de "China del Campo" usadas por la cantante Silvia Infantas, confeccionados por ella misma
Eugenia de Ramón implantó el "Ropón" en la música
Otro popular conjunto folclórico nacional, fue el de Los Cuatro Hermanos Silva, donde las vestimentas del huaso y el traje de la "china", fueron una referencia
 
® Por Ricardo Güiraldes. Reportaje esclusivo para Chilean Charm

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