|
Marita junto a Alain Delon en una visita que el astro francés realizó a Chile en 1965 |
Algunos decían que sus ojos tenían toda la picardía de Shirley MacLaine y otros que sus delicados rasgos eran el vivo retrato de Audrey Hepburn. Como fuera, Marita Holtheur era una mujer fina y bonita que en los años sesenta llegó a ser una de las más conocidas modelos y figuras de la televisión.
Las páginas nacionales la describían como "un rostro encantadoramente irregular, rodeado por una melenita rubia. Grandes ojos café con un toque dorado y nariz corta"... Así era Bambi, cuyo apodo calzaba exactamente con ese rostro que pudo haber sido diseñado por Walt Disney".
Pero, su mundo en la pasarela y la televisión había surgido por casualidad: en 1958, comprando en una capitalina tienda de modas -al ver su regia facha- la vendedora le preguntó si alguna vez se había interesado por ser "maniqui vivant". Aún sorprendida, Bambi confesó que aunque le gustaba la idea, nunca se le había pasado por la cabeza el ser modelo y no sabía mucho de ese tema.
Pero, la vendedora conocía muy bien el tema. Era nada menos que hermana de la conocida dueña de la agencia de modelos Luisa Alcalde.
Pasó el tiempo y luego de casada, Marita se acordó de la oferta y se contactó con la agencia de modelos. Lo demás ya es historia: conquistó las pasarelas y las fotos publicitarias. No sólo eso. También se convirtió en exitosa cantante y en figura destacada de la televisión chilena, implantando el nuevo baile y ritmo de moda: La Yenca.
Ahora su popularidad traspasaba las fronteras y su nombre era también conocido en Argentina, Perú, Colombia, Venezuela, España y Alemania, entre otros.
El año 1965, Bambi optó por dedicarse completamente a su hogar y se alejó del mundo del espectáculo. Se fue a vivir a USA, junto a su segundo marido, Carlos Carrasco, uno de los integrantes del famoso dúo musical chileno "The Carr Twins".
Pero, después haber un fracaso matrimonial y dado a luz a cuatro niños, volvió al mundo de la moda y trabajó por varios años con el gran diseñador Oscar de la Renta, en la Séptima Avenida de Nueva York.
ENTRE SUS GRABACIONES DESTACAN: Señor discjockey; El vengo; Yenka; Ojalá esta noche; Lección de besos; Mucho más; Hasta que llegaste tú; No me abandones; Río de luna; Sukiyaki; Vete lejos de mí.