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Ana María en la noche final |
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Las cuatro finalistas: Ana María al extremo izquierdo |
Ana María creció rodeada de la naturaleza en un mundo de aventuras donde su mayor entretención era trepar los árboles, correr por el campo y jugar con sus animales. Con esa vida sana y al aire libre era lógico que con el tiempo se inclinara por estudiar Agronomía y destacara en el Voleibol nacional.
Pero, tal vez, por esa pasión por la aventura y el descubrir mundos nuevos, fue que a los 19 años enfrentó otro desafío y se presentó al concurso Miss Chile 1968. Allí, codeándose con expertas modelos, en una de las más reñidas competencias de belleza en la historia de Chile, Ana María logró el cuarto lugar. Sin maquillaje y sin poses había encantado al jurado.
Pasó el tiempo, Ana María ya separada y con una hija, dejó Santiago y convertida en Arqueólogo se estableció en San Pedro de Atacama, donde llegó a ser Alcaldesa de esa comuna.
Allí atravesando a pie el desierto, desenterrado e investigando poblados de miles de años de antigüedad, generó proyectos arqueológicos.
También en los años 80 hizo noticia.
Lo que hasta entonces se pensaba eran los restos de la base de murallas indígenas, no era tal. Después de largos analices y atraída por esa zona, Ana María siguió su instinto aventurero y cambió la historia.
"Lo encontré sumamente extraño, misterioso, era como mirar la Luna desde la Tierra. En ese momento era lo más lejano y diferente a lo que yo había visto. Por eso quise investigarlo. Cuando una es arqueóloga y se encuentra con algo así enterrado, lo único que quiere es descubrir qué es, quién lo hizo, cuándo lo hicieron y por qué lo hicieron", diría más tarde en una entrevista.
Organizó excavaciones en el lugar y descubrió que aquello era nada menos que la cima de las murallas de la aldea
de Tulor, una joya de la prehistoria indígena de 3.000 años de antigüedad.
Hoy su vida sigue llena aventuras y proyectos siempre luchando por la conservación y defendiendo la historia y futuro de esa tierra del Norte de Chile.
Chilean Charm destaca la labor de Ana María Barón, una chilena en la historia y el tiempo.