El ruido y el smog de Santiago, todavía la agobian. "Aunque uno se acostumbra a todo", dice Verena Schuck. "Echo de menos la calma de Osorno". Y, seguramente también a su familia y a su pololo. "Llevamos tres años y tenemos planes de casarnos. Por eso no creo que después de esta experiencia siga modelando. Es difícil hacerlo en Osorno y allá me tengo que volver a vivir".
Simpática, extravertida, un poco pícara, ella le debe mucho a Osorno. "Me apoyaron durante todo este tiempo".
"Me imagino que durante este tiempo tendré harto trabajo. Seguramente también muchas responsabilidades. Sobretodo porque en esto uno tiene que poner mucho para que las cosas salgan como se las imagina. Supongo que haré muchas fotografías, modelaré todo lo que pueda y le sacaré el máximo partido a las posibilidades".
Está feliz del ambiente que vivió durante el concurso. "Dicen que este año fue el mejor de todos, en este sentido. Me alegro de haberlo vivido".
"Por cierto, no todo fue color de rosa. Al comienzo lo que más me costó fue modelar en pasarela. En Osorno había participado en desfiles de moda pero era distinto, porque la gente iba de verdad a mirar la ropa. En la gira, el público nos miraba a nosotras y eso me ponía supernerviosa".
Sin embargo, siempre creyó estar -al final- entre las cuatro ganadoras.
"Me parecía que era la única manera de agradecer a Osorno que me apoyó tanto desde el comienzo".
Algunos la comparan, físicamente, con Raquel Argandoña: "Parece que es cierto. No sé. De ella me gustaría tener su seguridad en sí misma y esa capacidad de salir adelante sin importarle nada". |
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