CONOCIENDO A MÓNICA LARSON
La Miss Chile de todos los tiempos
Por Ricardo Güiraldes
ChileanCharm reproduce parte de la entrevista que la periodista Malú Sierra realizara a Mónica Larson, para revista "Paula", y que se publicó antes de que Miss Chile partiera al Miss Universo
Fumando y con sus característicos anillos unidos con cadenillas
!Por fin una Miss Chile "como se debe"! ¡Ahora sí que tenemos posibilidades de tener una Miss Universo! !Que linda es! ¡Que Dios la bendiga! Estas y otras exclamaciones despertaba a su paso Mónica Larson, que ha sido, sin duda, la Miss Chile más homenajeada de los últimos años. Partió a Miami feliz, segura del afecto de los chilenos y con muchas esperanzas de conseguir para su país el cetro mundial de la belleza. Y la verdad es que tiene posibilidades porque además de bonita es encantadora, tiene estupenda figura, camina como una reina y sabe desenvolverse en cualquier ambiente. PAULA está orgullosa de Mónica y espera lograr a través de ella "una Miss Universo para Chile". Tiene 24 años y una mirada llena de candor. No es ingenua. Tampoco pretende serlo. Pero todo en ella respira pureza, alegría, sencillez.

"Todo en ella respira pureza, alegría, sencillez"

Una frente despejada que ilumina sus ojos muy abiertos, sin malicia, sin dobleces. Una nariz perfecta, una boca llena de risas. Alegre. "Me gusta la vida. Me gusta sentir que estoy viva. Lo único que no soporto es la monotonía, creer que estoy perdiendo el tiempo" dice. Porque también es muy seria.
Cuando conversa nadie diría que es una reina de belleza, un monumento a la frivolidad. "Yo no me considero frívola en absoluto", advierte.
Todo le interesa y se desenvuelve sin problemas en cualquier tema. Le gusta leer, se apasiona por su carrera de diseñadora de jardines, nunca le ha hecho el quite al estudio y tiene una vasta cultura general por sus viajes hechos "a pulso".
"La gente cree que para viajar hay que ser muy rica. O al menos tener un papá rico. Bueno, ahora me siento millonaria con un auto y todos esos regalos (ella dice regalos y no premios, porque no considera que merezca ningún premio). Pero -agrega- hasta ahora tenía tanto dinero como cualquier muchacha de mi edad, que trabaja y junta peso por peso para hacer un viaje. O menos".
Durante mucho tiempo Mónica trabajó ad-honorem. Primero en poblaciones, enseñando a cocinar, haciendo clases de religión, de costura, de puericultura, después en el Hogar de Ancianos "donde hasta tenía que lavarle los pies a los viejitos" y, finalmente, como Arsenalera en el Hospital San Borja.
"Entré como voluntaria de Hospital pero nos dieron la oportunidad de hacer un curso y yo me metí. Al principio casi me moría con sólo ver sangre, pero después me acostumbré. Y la sensación que se tiene al entrar a un pabellón es muy especial.


"Un día llegaron a mi casa a ofrecerme que fuera modelo para un desfile"

Uno siente que es responsable por otra persona. Las miradas de los enfermos parecen decir "señorita ayúdeme" y a veces lo dicen con palabras. Uno se olvida de todo lo demás". Un día llegaron a su casa a ofrecerle que fuera modelo para un desfile. Le pagaban. "No me atrevía. No tenía idea cómo se hacía. Me daba un poco de susto". Pero lo hizo y luego hizo otros. PAULA la conoció y le ofreció que hiciera las fotos de la colección otoño-invierno junto a Miss Paula, María Angélica Délano.
Reunió todo el dinero que pudo y partió a París con una amiga. Allá conocía a muchos chilenos y encontró pronto algunos trabajos ocasionales.
"Ayudé a decorar un Drug-Store, en la parte de jardines y después trabajé con Ungaro, un modista muy bueno". Además estudiaba paisajismo en una escuela particular y sobretodo paseaba. Me levantaba al alba y salía a recorrer la ciudad. Me iba a la orilla del Sena y paseaba horas caminando".
"No me considero frívola pero tampoco pretendo ser intelectual" dice Mónica, con mucha sencillez.
Siempre sonriente y con la voz suave, Mónica contesta las preguntas
Es cierto que lee mucho, sobre todo latinoamericanos. "Me emocioné mucho con "Cien años de Soledad", de Gacía Márquez. Estaba en París y lo leía en la calle, en los metros, en todas partes. Lo terminé en dos días y después lo volví a leer".
En esto estaba cuando se presentó al Miss Chile. Triunfó y ahora espera representar en Miami, ante el resto del mundo, a todas las chilenas. Para ello lleva un guardarropa fabuloso confeccionado por las mejores boutiques de Santiago.
"Creo que nunca nadie ha llevado ropa tan bonita" dijo Mónica cuando la vio. "Estoy segura que me ayudará mucho a tener seguridad en mí misma, a sentirme que estoy bien". Además, junto a ella y a la Editora de Modas de "PAULA", va Luigi, el mejor peluquero de Santiago, que se encargará de que "la reina", como le dice, esté siempre bien peinada y bien maquillada.


"La primera vez que lo oí casi lo creí pero después pensé ¿Qué es el "tipo chileno"?
Pero Mónica ha tenido una pequeña molestia -entre todos los honores- que ha ratos ha conseguido entristecerla. Sus adversarios -pocos- insisten en que su tipo no es chileno. "La primera vez que lo oí casi lo creí pero después pensé ¿Qué es el "tipo chileno"?
Y llegué a la conclusión que no existe un tipo tan definido como para que a mí me consideren poco menos que extranjera por tener un tatarabuelo alemán. En todos los grupos sociales hay rubias (y yo no soy rubia) y mujeres de ojos claros. Salvo que se considere que la chilena tiene que tener tipo araucano, no hay un tipo chileno.
El hecho es que ella se siente representante de la mujer chilena y espera hacerlo bien.
Por sobre todo ella se siente una mujer común y corriente, con los anhelos y las esperanzas de cualquier mujer. Quiere casarse, ser feliz y tener muchos hijos."No he sido muy polola. Sólo he pololeado cuatro veces y nunca he estado de novia pero creo en el amor y estoy segura que algún día yo también me voy a enamorar", asegura.
® Reportaje original creado por www.chileancharm.com  / Junio 2008. Prohibida su reproducción