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MIMI MARINOVIC
La historia de una bella pionera
Por Ricardo Güiraldes
El concurso Reina Zig Zag del año 1950 es considerado como uno de los más importantes en la historia de la belleza chilena. Un altísimo nivel de candidatas, una estupenda promoción a nivel nacional y un gran entusiasmo de parte de los chilenos, incluyendo al Presidente de la República que las recibió en su residencia de verano. De ese grupo de Reinas, una joven y rubia candidata no pasó inadvertida. Luego de obtener otros títulos de belleza, Mimi Marinovic siguió un destacado camino profesional y hoy es reconocida como una de las grandes pioneras chilenas.
En esta entrevista especialmente concedida para Chilean Charm, Mimi nos cuenta la historia de su vida...

Reinas de Las Comunidades Extranjeras. Mimi al extremo izquierdo
Mimi Marinovich posa con el traje regional de Yugoslavia
¿Dónde nació Mimi?
Fui concebida en la costa dálmata, nací en Antofagasta y me crié en Santiago.

¿Cómo se describiría en esos años de Reina de Belleza?
Una adolescente en tránsito, con interés por el arte y llena de inquietudes. Tenía 16 años y daba mis pruebas de bachillerato para ingresar a la Universidad. Ya había alcanzado un reinado, lo cual era un indicio de condiciones físicas apreciadas en nuestro medio. A los demás lo primero que les llamaba la atención era mi cabello rubio y largo, lo que no era tan frecuente en aquella época.

¿Cómo fueron sus inicios de reina?
Como han dicho varias participantes en repetidas oportunidades, aunque no fuera creíble: "un día abrí la revista Zig Zag y encontré mi foto". Puede haber influido en mi caso, y probablemente en otros, el interés de la juventud por revivir las antiguas fiestas de la primavera con corsos de flores, poetas laureados, pierrots y colombinas.
En 1948 la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECH) invitó a las facultades y liceos de la época a presentar sus candidatas. La reina fue una estudiante de un Liceo Comercial, Amalia Acuña, coronada en el teatro Municipal. Esta elección fue seguida del concurso organizado por la Revista Nuevo Zig Zag en el verano de 1949, donde fue elegida Mireya Kulcewski.  

La  estupenda belleza rubia de Mimi en todo su esplendor
Foto oficial como Reina de la Escuela de Derecho
En la siguiente primavera, el entusiasmo fue mayor: la FECH extendió invitaciones a instituciones diversas a las estudiantiles, como las colonias extranjeras residentes en Chile.
Entre los actos previos se efectuó una gran Kermesse con el fin de reunir fondos para la reconstrucción de la Escuela de Medicina incendiada en Diciembre de 1948. Fui elegida Reina de la Colonia Yugoslava y en esa calidad asistí a la Kermesse. Nuestras fotografías empezaron a aparecer en los principales diarios y revistas, entre ellas el Nuevo Zig Zag.
Recuerdo a la bella María del Carmen Eyzaguirre Quesney, reina del Instituto Pedagógico, con quien participamos en el concurso del Nuevo Zig Zag en el verano del 50.   En los carros alegóricos cargados de flores y juventud recorríamos las calles y avenidas atravesando alegremente el Santiago de hace más de cincuenta años.  
María Figueroa del Liceo 7 de Niñas fue ungida Reina de la Primavera en el Teatro Municipal. Así fue como algunas de mis fotos aparecieron en la Revista Zig Zag, con unos votos que me sorprendieron.

¿Y qué recuerdo tiene de esa experiencia?
Atrajo gratamente mi curiosidad. Fue la culminación del proceso anterior en un ambiente más formal y de gran organización. Pasamos por distintas etapas de selección: Reinas y Virreinas de provincias y de Santiago, después de las Playas, hasta la final en el Hotel O'Higgins en Viña del Mar. Nuestras fotos, aportadas por los auspiciadores del concurso, fueron publicadas en los diarios y exhibidas en el muro de una tienda muy conocida en el centro de la ciudad.
Algo que no he olvidado, es una visita a la Revista en la cual, sin aviso previo, me hicieron una entrevista acerca de la participación de la mujer en política, tema novedoso, por cuanto sólo desde el año anterior tenía derecho al sufragio en igualdad al de los varones. Respondí apoyando la idea, considerándola positiva para el desarrollo de una sociedad, lo que me valió, años después, un comentario negativo por parte de un político que no estaba de acuerdo con la participación de las mujeres en ese ámbito. Durante esa visita conocí al poeta español José María Souviron, quien me dedicó uno de sus libros de versos de modo muy halagador al hacerlo como un "homenaje a la monarquía de la belleza".

Recuerdo, con afecto a Olga Balmaceda, nuestra chaperona, especialmente preocupada de nosotras, prudente guía para las más jóvenes.


Algunas de las finalistas a Reina Zig Zag 1950. Atrás, al centro, Mimi Marinovic
¿Y cómo fue la primera etapa antes de llegar a la final en Viña del Mar?
La noche de la elección de la Reina de Santiago fue en el Waldorf, un salón de te, baile y restaurante muy moderno para la época, como todos los lugares donde se desarrolló el concurso.
Compartimos en la misma mesa con Blanca Echeverría, Yolanda Amunátegui, Berta Correa y otras candidatas, acompañadas por los organizadores del evento. A mi lado estaba el destacado periodista José María Navasal, con quien conversamos acerca de un hecho político que despertó la atención de los asistentes.
A la vez estaba preocupada de levantarme a las 4 de la madrugada para repasar mi examen de Geografía Universal que debía rendir esa misma mañana como parte de la prueba de ingreso a la Universidad.

¿Y una vez en Viña?
Conocimos la residencia del presidente de la República Gabriel González Videla, quien junto a su esposa Miti, nos invitó al Palacio de Cerro Castillo. Para una adolescente de 16 años, esas experiencias representaban una apertura a experiencias diferentes a las cotidianas.

¿Qué fue lo que más disfrutó del concurso?
Compartir con tantas jóvenes y enfrentar el público satisfacía mi curiosidad y afirmaba mi auto confianza.
Una anécdota al respecto: siempre fui rubia y me sentía un tanto deslavada, pero junto a nosotros participó en el Hotel O'Higgins una Miss Estados Unidos que era de tez más pálida que yo y no tenía ningún temor en mostrarse "descolorida" ante nosotras.
El concurso pasó por diversas etapas que ocuparon mucho de nuestro tiempo, lo que a esa edad nos hacía sentirnos importantes.
Ahora pienso que fue una experiencia positiva, que tal vez no valoré lo suficiente en aquellos años.  
Lo percibo como parte de un rito de transición que me ayudó a ampliar el mundo, a aprender nuevas normas y habilidades sociales necesarias para la vida adulta y a vivir la oportunidad de aceptación por parte de los otros.

Eliana Camerati y Mimi Marinovic en la noche final de Reina Zig Zag 1950

Por ser descendiente de extranjeros, experimentaba la vida de un modo distinto a la mayoría y mi mirada era siempre curiosa. Desde muy temprano viví en búsqueda de conocimientos y significados necesarios para integrarme a la vida compartiendo con otros. En esa época la adolescencia era una etapa mucho más breve que ahora, tuve compañeras de colegio que se casaron recién terminados sus estudios escolares.

¿Hizo amistad con alguna concursante?
Durante el concurso compartimos en pequeños grupos, pero no cultivamos posteriormente relaciones de amistad. Existe si, una suerte de complicidad cuando nos encontramos en algún evento con las participantes de ese y otros concursos de esa década.
Mayores oportunidades de alternar he tenido con quienes han tenido una actividad más cercana a la mía, como Nora Bierwith Tagle, excelente pianista,   o Gloria Legisos. Miss Chile 1954. Con esta última hemos sido colegas en la Facultad de Artes de la Universidad de Chile y hasta fui profesora de una de sus hijas en la misma Universidad.  

¿Cómo continuó su vida en ésa década?
Cambió mucho, salvo un breve reinado a los pocos meses.
A los dieciséis años ingresé a la escuela de Derecho de la Universidad de Chile y mis compañeros me postularon para reina de la Escuela. Ahí terminó mi carrera monárquica y empecé a atisbar mi verdadera vocación.

¿Y hablando de Miss Chile, con su belleza, no fue tentada a participar en ese concurso?
En primer lugar le agradezco el atributo. Le puedo contar que estando casada y con un hijo se me ofreció participar en el Miss Chile para Miss Universo. Los organizadores y la persona que me lo ofreció eran personas muy respetables y tenían mucho interés en que participaran jóvenes con formación universitaria. Me excusé, puesto que en primer lugar estaba la familia en formación. Me casé y tuve cuatro hijos muy joven, a la vez que estudiaba en la Universidad.

Su nieta Caterina Jadresic, Miss Elite Model Chile 1999

¿Cómo conoció a su marido?
Mi interés por la psicología y la psicopatología, junto a mis vicisitudes monárquicas, me llevaron a conocer al que es desde hace 56 años es mi esposo, Vïctor Jadresic. Él había visto mi foto en la calle Ahumada y según cuenta, pasé a ser la joven de sus sueños.
Nos casamos en 1952 y hemos tenido cuatro hijos varones, que nos entregan mucho cariño y satisfacciones.  

¿Qué nos podría contar de su familia?
Al mayor de mis hijos le he dedicado más tiempo y cuidado. Tiene una discapacidad que lo afecta en alto grado, pero que no le impide demostrarnos sus sentimientos y el fuerte lazo que nos une. Los otros tres, nos han dado muchas satisfacciones con su inteligencia, bondad y solidaridad.
Dos son ingenieros doctorados en la Universidad de Harvard y el tercero se especializó en Psiquiatría en Inglaterra, los tres con becas obtenidas por sus propios méritos. Tanto con mi marido, como con mi hijo psiquiatra hemos trabajado, investigado y publicado.
Todos aman el arte y me han dado siete nietos.
Una de mis nietas es actriz y modelo; está casada, vive y perfecciona sus estudios en actuación cinematográfica y televisión en New York. Triunfó en el Concurso Elite Model de 1999 y participó en la final internacional en Niza.

® www.chileancharm.com / Marzo 2009