VIOLETA GÓMEZ BRICEÑO:
Chile en el concurso Miss América Latina 1930
En Marzo de 1930, Violeta Gómez Briceño, una muchacha de 17 años, nacida en Penco, viajó hasta Miami a representar a Chile en el
concurso de belleza Miss América Latina.

Era una época en que había que tener el valor de enfrentar los prejuicios de un mundo que apuntaba con el dedo a toda mujer moderna.
La elección de Violeta causó todo un revuelo en la sociedad, sobre todo por el viaje que debía realizar a Estados Unidos -junto a su madre como chaperona- para representar a Chile en Miss América Latina 1930.
No sólo en nuestro país se vencía el "que dirán": otras siete latinoamericanas también representaban a sus países: Irma Pizarro Araos, Miss Bolivia; Mary Dean, Miss Zona del Canal de Panamá; Julia Salazar Loria; Miss Costa Rica; Emma MacBride Miller, Miss Perú; Melida Boyd, Miss Panamá; Sara Chacón, Miss Ecuador y Haydée Morales, Miss Nicaragua. Junto con la más linda de Latinoamérica se elegía "Miss America's Sweet Heart".

EL CERTAMEN
En Miami la competencia fue una verdadera fiesta. Las jóvenes fueron recibidas por las autoridades locales y los organizadores se esmeraron por realizar un programa de actividades digno de recordar. También se organizó un desfile de carrozas donde el público pudo aplaudir a las invitadas. Pero, a la vez, también hubo problemas de último minuto.
La representante de Costa Rica se negó a competir en traje de baño: "No es apropiado que una chica vista traje de baño si no es para estar en el agua", dijo. Sus quejas fueron secundadas por el obispo de la Iglesia Metodista que declaró:
"El ejemplo que ella nos da debería ser una advertencia ante el placer de la carne que está siendo tan popular en América".
Otras concursantes también hicieron ver su malestar al tener que exhibirse en la "reveladora prenda" y los organizadores no tuvieron otra alternativa que dejarlas desfilar solamente en trajes de noche.

Finalmente, Miss América Latina 1930, fue Melinda Boyd, "La profesora linda", como era llamada en Panamá.
La ganadora era una morena de 20 años, ojos marrones y 1,67m. de estatura. Cabellos negros, que peinó con una partidura al centro y que para el desfile final vistió un traje de terciopelo color orquídea. Lució un collar de filigrana confeccionado a mano por artesanos de su país. Se comunicó a través de un intérprete y contó que volvería a su labor de profesora.
 
 
 
 
Cinco latinas en Miami: Miss Zona del Canal, Mary Dean; Miss Ecuador, Sara Chacón; Miss Chile, Violeta Gómez Briceño (con la bandera chilena al brazo); Miss Bolivia Irma Pizarro Araos y Miss Perú, Emma McBride Miller
De izquierda a derecha Miss Bolivia, Miss Zona del Canal de Panamá, Miss Costa Rica, Miss Perú, Miss Chile, Miss Panamá, Miss Ecuador y Miss Nicaragua
Bolivia
Canal Panamá
Costa Rica
Perú
Chile
Panamá
Ecuador
Nicaragua
Gastón Andrade y Miss Nicaragua
 
El segundo lugar fue para Julia Salazar Loria, Miss Costa Rica, de 18 años , quien días previos había hecho noticia por negarse a competir en traje de baño.:
"En mi país una chica es considerada bella por su habilidad de desfilar en ropa bonita y no a llevar ropa de baño seca".

Tercera fue Miss Nicaragua, Haydée Morales. Una distinción especial se otorgó a la representante de la Zona del Canal de Panamá, quien aunque era de Nueva York, vivía en la Zona del Canal.
Conjuntamente con la elección de la "Más bella Señorita de Latinoamérica", la representante de Texas, Janet Eastment, fue elegida "Miss America's Sweetheart" .
California, Alberta McKellopp, fue segunda, y Florida, Margaret Ekdahl,(quien antes de radicarse en Florida había nacido en Suecia), tercera. El concurso había sido un éxito y los organizadores se encontraban satisfechos.
La rubia Miss Texas, Janet Eastment, había dejado feliz a todos y junto con la corona ganaba un viaje a Río de Janeiro y la oportunidad de competir allí por el título de Miss Universo 1930. Un viaje a La Habana, invitada por el gobierno cubano y una copa de plata y $ 2.500 dólares.

APUROS Y GASTOS
Pero, apenas terminado el concurso, la Comisión de la Ciudad de Miami comenzó a recibir las facturas y cuentas por los boletos de tren, alojamiento, comida y premios. Los organizadores dieron una mirada a los cifras y les bastó para darse cuenta que estaban en banca rota. Pero la ciudad de Miami no podía arriesgar su reputación y tuvo que respaldar el concurso aportando dinero para costear los gastos pendientes.
Paralelamente, mientras se deliberaba cómo pagar los gastos del regreso a casa de las candidatas, las chicas habían aprovechado el viaje gratis a Cuba que les había proporcionado La Habana.
Fue allí que Gastón Andrade, representante de Latinoamérica para el concurso, anunció otro problema: Después de haber conversado con Miss Utah, Beatrice Lee, decidió que ella y no la ganadora, Miss Texas, competiría en Brasil en el concurso Miss Universo. ¿La razón? la versión del señor Andrade fue que Miss Texas había hablado despectivamente de las sudamericanas y por lo tanto pensaba que Janet Eastment no era la persona adecuada para representar a los Estados Unidos en un certamen sudamericano.
Así fue que después de querer eliminar a Miss Texas, Gastón Andrade, buscó una reemplazante y decidió que debía ser Miss Utah, quien estuvo de acuerdo con tomar posesión del título.
Pero, la decisión del Andrade no tuvo ecos en Miami, y los organizadores emitieron un comunicado:
"La organización del "Miami Bathing Beauty Pageant" respaldará la decisión de los jueces en el reciente concurso de belleza, desde la última gota de maquillaje hasta el último centímetro de lápiz labial. Han concedido el título de "America's Sweetheart" a Janet Eastment, y haremos que sea ella quien nos represente Rio de Janeiro".
A los pocos días todos los problemas parecían haberse solucionado: ambas, Miss Texas y Miss Utah viajaría a Brasil. Esta última, como invitada especial. Cuando todos estuvieron de acuerdo con la salomónica decisión, Andrade anunció que tenía planeado realizar un tour por los Estados Unidos junto a algunas candidatas que seguían en Miami.

REINAS SIN DINERO
Estaba planeado que la gira comenzaría en Miami para terminar en Hollywood.
Cuando todo parecía estar calmado y el tren a a punto de partir, Melinda Boyd, Miss América Latina, se acordó que no tenía la corona y alguien tendría que ir a buscarla. Sus súplicas no tuvieron efecto con la chaperona, y recibió un rotundo no.
En protesta, Melinda se bajó del tren y se sentó sobre un montón de maletas en la estación.
Poco sabían los organizadores, que habían pasado la noche finiquitando detalles, pagando boletos de tren y barco, que ahora el temperamento latino, echaba a perder todo.
El tren partió sin Miss Panamá, quien seguía sentada en espera su corona.
Después de buscar durante toda la noche, los organizadores encontraron la corona, y la reina partió en el próximo tren.
Y mientras se anunciaba que ya no habían candidatas en Miami, lo que era buena noticia para los escuálidos fondos que quedaban en la tesorería, llegó una carta desde Washington, con los timbres de las repúblicas de Perú y Bolivia, la que anunciaba que las candidatas de esos países estaban en sus embajadas y se encontraban sin dinero.
Al mismo tiempo y desde Atlanta, llegaba la súplica de Miss Chile, Violeta Gómez Briceño en señal de socorro: el tour de la belleza del señor Andrade había fracasado al llegar a Atlanta. Todo había quedado en nada. Lo único que deseaba era la tarifa para regresar a Chile, y cuanto antes mejor. Los organizadores tomaron riendas en el asunto y Chile Perú y Bolivia, pudieron regresar a sus casas.

UNA REINA CASADA
¡Se cumplía un mes de la competencia en Miami, y ahora Miss Florida, quien había obtenido el tercer lugar, era la nueva reina! ¿Por qué? La ganadora, Miss Texas resultó ser casada y Miss California, segundo lugar, era en realidad originaria de Oklahoma. Ambos casos las dejaban fuera de la legalidad establecida de antemano en el concurso y fuera de competencia. La nueva "Miss America's Sweethear: era Margaret Ekdah.
Mientras los organizadores esperaban la devolución del premio y la copa por parte de la reina eliminada, Miss Utah, la invitada especial, ya se encontraba navegando rumbo a Brasil. A pesar de todo los nombres de que se habían barajados para encontrar una nueva representante de los Estados Unidos en Brasil, todo quedaba en nada: Beatrice Lee, de Salt Lake City fue quien finalmente llevó la banda en Rio de Janeiro, obteniendo el tercer lugar.
Ni los organizadores ni la ciudad de Miami volvieron a realizar la competencia: les había causado muchos dolores de cabeza...
 
 
Con autoridades del concurso. Al frente: Julia Salazar Loria, Miss Costa Rica; Haydée Morales, Miss Nicaragua; Sara Chacón, Miss Ecuador; Emma MacBride, Miss Perú; Irma Pizarro Araos, Miss Bolivia, y Mary Dean, Miss Zona del Canal de Panamá. Atrás: Melinda Boyd, Miss Panamá y Violeta Gómez Briceño, Miss Chile
Algunas de las "señoritas latinoamericanas" posan en trajes de baño días antes de la competencia de Miami. De izquierda a derecha: Miss Guatemala, Raquel Calvo, Miss Bolivia, Irma Pizarro Araos; Miss Costa Rica, Julia Salazar Loria, la anfitriona de Miami; Miss Nicaragua, Haydée Morales; Miss Panamá, Melinda Boyd y Miss Perú, Emma McBride Miller
 
 
 
 
Miss USA y Miss Panamá
Miss Ecuador en traje de baño
Miss Texas, America's Sweet Heart 1930
 
 
 
Las tres primeros lugares: Florida, Texas y California
Miss América Latina 1930
Miss Panamá Miss Nicaragua
 
La prensa local comenta la noticia del concurso: "Latinas no se exponen en traje de baño"
La prensa del 13 de Marzo de 1930: Melinda Boyd es la más linda de Latinoamérica
Finalizado el concurso nadie sabía el paradero de Miss Nicaragua
Miss Texas y Miss America's Sweetheart 1930. La reina destituida por ser casada
 
Margaret Ekdah, tercer lugar
Afiche del concurso
Margaret Ekdah Miss California
 
VIOLETA GÓMEZ BRICEÑO
Violeta se casó en Estados Unidos, con Ralf Bosh, y tuvo dos hijos: Rafael y Violeta.
Pero, luego de diez años fuera de Chile, regresó y conoció  al chillanejo Gabriel Mardones, quien se convirtió en su segundo esposo.
De esta unión nacieron Juan Gabriel y Luis. Violeta falleció a los 95 años y hoy es recordada como una de las primeras chilenas en disputar una corona en un certamen internacional de belleza.
A la izquierda, Violeta cuando fue recordada e invitada especial en el concurso Miss Chile 1984.
 
® Por Ricardo Güiraldes, especial para Chilean Charm
 
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